lunes, 15 de julio de 2013

14/07/2013 Ayer Poisson, hoy Madrid

Querido diario:
Ayer al final no escribí nada, pero no os preocupéis, os resumiré lo más importante, que se basa simple y llanamente en una cosa: lo que sucedió con el capullo de la flor. Al final de árbol parlante nada, salió algo muchísimo mejor, grandiosamente mejor, infinitamente mejor. El capullo explotó en mil pedazos, llenándolo todo de arco iris y unicornios voladores. Esto... no, no fue así. El capullo simplemente se abrió esa mañana, pero lo asombroso está en que dentro había una mini figura humanoide acurrucada. Entonces abrió unas suaves alas avioletadas y supe que debería de ser un sueño un hada. Se despertó y me contó, con una dulce vocecilla, que había sido asignada para protegerme. Yo todo esto no sabía como aceptarlo, era imposible creerlo. Si hubiese salido un dragón vale pero, ¿un hada? Pues ahí estaba, Poisson el hada del veneno, dispuesta a utilizar su poder si era necesario.
En el día de hoy, aun flipándolo totalmente, me he ido todo el día a Madrid, con Poisson revoloteando a mi alrededor que, según me dijo, los demás mortales no pueden ni verla ni oirla.
Casi perdemos el tren ya que el chico de la taquilla había decidido ponerse a hablar por ahí, con toda la tranquilidad del mundo. Como no es domingo y los trenes pasan cada media hora... ¬¬ Y nos ves a la amiga con la que iba esperando en la taquilla y yo con cara de matar a alguien al oír como llegaba el tren. Poisson casi sale disparada a envenenar con su peor veneno al de la taquilla, pero he conseguido detenerla.
Ya en Madrid hemos dado una vuelta por el rastro, un lugar lleno de recuerdos y sucesos perdidos de la memoria, un lugar para revivir sueños ya olvidados, pero sobre todo un lugar plagado de risas embotelladas y de conversaciones sobre el mañana. Allí me he comprado mis primeros pantalones hippies. Me han dicho que son muy cómodos para montar encima de dragones, a ver si es verdad.
Después de dar una gran vuelta, mirar libros y pelis y todo lo mirable en los alrededores, apuntar las cosas que veíamos al espiaros y percatarnos de que nuestro arte abstracto en el McDonalds quedaba justamente como queríamos, hemos ido a ver un pequeño concierto de flamenco. A mi no es que me guste este tipo de música verdaderamente, pero cantaba un amigo de mi amiga y dije ¿por qué no? Para ser sincero ha estado bastante bien, un local lleno de marionetas de otros paises con un decorado bastante chulo. Además el concierto lo hemos visto recostados en unas esterillas que han puesto en un suelo de césped artificial, que por cierto he intentado arrancar, acto reflejo que me sucede cada vez que me siento en el césped. ¿A vosotros no os pasa? ¿No teneis conversaciones arrancando briznas de hierva?
Por lo demás Poisson ha bailado un montón en el concierto y me ha dicho que le gusto como amo, qué mona.
Ha sido un día guay, de esos que hay que repetir siempre que se pueda.
Recomendación: videojuego The Walking Dead.
Kai.

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